Resulta que como no busco trabajo, mi madre me mando a abrir su estética por toda la semana con la condición de que si no trabajo no estreno vestidito en mi cumple. Ni modo.
Pues confieso que soy mega huevona y eso de ir a levantar una cortina que no está engrasada y por lo tanto esta tiesa, trapear y barrer pelos me puede en los ovarios.
Hoy fue un día diferente, me entretuve 15 minutos de mi maravilloso tiempo observando el sufrimiento de una cucaracha, sí lo sé es patético. Pero la ociosidad a veces puede más.
Frente a la estética hay una coladera, donde viven muchas cucarachitas, dice mi cuñada que el mundo ya se acabara y que esa es una señal. No podemos matarlas.
Cuando llegue la mendiga cucaracha estaba cerca de uno de los sillones, la barrí hacia afuera porque no soy capaz de apachurrarlas, quedo panza pá arriba. Lo chistoso era que cuando pasaba alguien o se escuchaba el ruido de un carro, parecía que la muy desgraciada se hacia la muerta, mientras todo estaba en silencio ella movía sus patas con desesperación como queriendo voltearse. Grabe parte de su sufrimiento como buen humano maldito que soy y por más triste que sea ese fue el momento más feliz de mi día.
Pobre cucaracha
No hay comentarios:
Publicar un comentario