Puede ser que llegues a ser tan sincero que hasta tú te lo creas.
Tu cinismo me fascina y lo sabes. Te gusta provocarme pero... ¿Por que lo haces?
La felicidad es fácil de alcanzar, siempre y cuando uno sepa qué es lo que quiere. Yo no sé lo que quiero pero lo que no quiero es que vengas a jalarme el cabello.
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