Embriagante

No hay nada mas rico que enviciarse con el amor, resulta tan satisfactorio ser un borracho por caricias

domingo, 1 de noviembre de 2009

El culpable

Cuando llegué te vi. Tú no me viste.
Me miraste, admiraste. Lo sé no porque me lo hayas dicho: lo sentí, me lo dijeron tus labios al besarme.

Ese beso fue el culpable de que me perdiera en ti. No pude decir que no, ni siquiera quise. El sí quedó explícito.

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